
Dos horas (!) antes del Boca-River de ayer Domingo, la Previa ya estaba en plena acción con transmisión en directo y via helicoptero del recorrido del microbus de River a La Bombonera. Las calles de Buenos Aires no parecen muy pobladas los domingos, y a pesar de eso, se ve uno que otro atarbán. Muy tranquilos, pues, llegaron los millonarios, cantando incluso. Cantando estaban tambien los bosteros, ese estribillo barbaro: River Plate / Que puto que sos! (Bis 450). Y entre el jolgorio hubo tiempo para las preguntas de rigor: Se juegan mucho hoy? No no no, venimos a ganar pero si perdemos no pasa nada. Se define hoy con pelota parada? Yyyy se puede dar… Quien es el favorito? ellos son… Les preocupa que vienen mal? Yyyy los clasicos son un partido aparte.
En el segundo tiempo, cuando River jugaba mejor, la hinchada de Boca empezó a corear el nombre de Guillermo Barros Schellotto (el idolo y tal). Tal vez presa de la nostalgia, no hay otra explicación posible. Estuvo claro que los tiempos mejores del Guille son todos pasados. Pero la gente insiste, han aprendido la terquedad de los DTs y el animo triunfalista de sus heroes. Que ya no dan mas pero se sienten con un vigor recuperado, como un hombre de mediana edad que interesado en mujeres jovenes se niega a aceptar la fuerza imperativa del farmaco azul.
1-1 al fin. O como dicen los poetas, pasó mucho para que al final no pasara nada.
